Un viaje de cine por California, Nevada, Utah y Arizona, a través de ciudades, montañas, valles y desiertos.

Día 05: San Francisco-Yosemite

HORA SALIDA: 08.30h Hotel Confort Inn By The Bay (San Francisco)
HORA LLEGADA: 20.00h Hotel Yosemite View Lodge (Yosemite National Park)
VISITAS: Yosemite National Park

Distancia Recorrida en Coche: 464km (288mi)


A las 7.30h de la mañana comenzaba nuestro cuarto día en tierras americanas, y este iba a ser diferente, por fin comenzaba nuestra aventura en coche a través de lugares desconocidos y a la vez espectaculares. Los nervios eran inevitables al pensar que íbamos a recorrer cientos de millas atravesando montañas, desiertos o bosques, llenos de misterio y algún que otro peligro.


Aprovechamos bien nuestro último desayuno buffet en el hotel Confort Inn By The Bay, recogimos las maletas, hicimos el check-out en recepción, pusimos el GPS en dirección al Parque Nacional de Yosemite, y salimos del hotel atravesando San Francisco hacia el Puente de la Bahía.



Aprovechamos para hacer algunas fotos de Transamerica Pyramid, y después atravesando el puente por su parte inferior, ya que la parte superior está reservada para la entrada a la ciudad. Una vez que llegamos a la isla Yerba Buena, en puente se abre y atravesamos el resto de la bahía al aire libre hacia la ciudad de Oakland. En pocos minutos ya estábamos en la Interstate 580 en dirección este, nos aguardaban unas dos horas de viaje antes de nuestra primera parada.












Sobre las 11 de la mañana llegamos a la localidad de Manteca, justo antes de coger la US-99 en dirección sur, habíamos pasado del frío y la niebla de la bahía de San Francisco al calor veraniego más propio de la época.

Paramos en una zona comercial para descansar y tomar algo en un Subway y aprovechamos para cambiarnos de ropa y ponernos algo más frescos. En el Subway al final acabamos desayunando por segunda vez un sandwich y un café americano. Nos pusimos en marcha en seguida.
















Tras más de una hora de camino, nos empezó a parecer un poco raro las rutas que estábamos tomando, el GPS no parecía llevarnos por la dirección que queríamos, en seguida nos dimos cuenta que estábamos perdidos y llevábamos una ruta alternativa que tenía más curvas y hacíamos más millas. Después de un buen rato conseguimos ver algún cartel y por fin pudimos recalcular la ruta.


A unas 30 millas de Yosemite, en el pequeño pueblo de Snelling, paramos en una gasolinera y llenamos el depósito por primera vez en Estados Unidos, fue una odisea entenderse con la máquina, algo que nos pasaría durante todo el viaje. Aprovechamos y compramos en la tienda agua y una nevera de corcho que nos vendría muy bien para llevar siempre líquido frío en el coche.

Con 2 horas de retraso llegamos por fin a la localidad de Mariposa, a las puertas del parque de Yosemite, era la 1 de la tarde y paramos en una tienda muy típica del oeste americano a comprar algo de comida para comer dentro del parque. Estábamos ya en una zona muy bonita, junto a las montañas y rodeados de vegetación.











Nos pusimos de nuevo en marcha y a medida que nos acercábamos al parque veíamos el horizonte con mucha niebla, aunque en verdad era la bruma de unos incendios que estaban azotando la reserva en los últimos meses y que no son raros en esa época.





En media hora llegamos a la entrada del parque y compramos el Annual Pass, un bono para entrar en todos los parques nacionales del país que cuesta 80$ y válido durante un año.















Lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia el acceso de la carretera a Mariposa Grove, la zona de secuoyas gigantes, y nos llevamos una gran decepción cuando nos paró un guarda y nos dijo que no se podía acceder en coche porque el parking estaba completo, debíamos ir en un autobús que salía del poblado de Wawona.

Llevábamos dos horas de retraso e íbamos a tardar otro buen rato en subir en bus, así que decidimos suprimir esta visita y dirigirnos directamente hacia el norte para subir a Glacier Point, uno de los puntos más interesantes y espectaculares de Yosemite.














Tras subir 20 millas a través de una estrecha y empinada carretera, llegamos al aparcamiento de Glacier Point, nos acomodamos junto al coche, y comimos en plan picnic. Estábamos en un lugar impresionante, muy bonito rodeado completamente de pinos y abetos gigantes. Empezamos a ver a las primeras ardillas remoloneando alrededor nuestro.


Terminamos de comer y nos pusimos en marcha hacia el mirador, y disfrutamos de una de las imágenes más bellas e impresionantes de todo el viaje, el monte Half Dome y todo el valle al fondo en una panorámica que te queda con la boca abierta.



Estuvimos casi media hora admirando las espectaculares vistas mientras hacíamos multitud de fotos para inmortalizar el momento, después bajamos de nuevo el sendero, compramos unos souvenirs y partimos hacia el valle de Yosemite.




























Nuestra siguiente parada fue el mirador de Tunnel View, ya en el valle y tras atravesar un túnel bajo la montaña, aparece la panorámica más famosa de Yosemite Valley, con todo el valle al fondo y el imponente monte El Capitán a un lado sobresaliendo de la montaña con un macizo de granito puro que llama la atención sobre toda la panorámica, sin duda la imagen más característica del parque y que te queda también con la boca abierta.
















Estuvimos disfrutando un rato de las vistas y haciendo unas fotos que quedarán para el recuerdo. Eran ya las 6 de la tarde y decidimos ponernos dirección al hotel, ya que no queríamos circular de noche por el parque y nos quedaban unas millas para llegar. Antes, paramos en la carretera del valle, junto a El Capitán e hicimos unas fotos de cerca al monte.













Nos dirigimos hacia El Portal Rd, una de las salidas occidentales de Yosemite, en dirección al hotel, situado junto al poblado de El Portal, a un par de millas de la entrada al parque. Sobre las 7 de la tarde estábamos haciendo el check-in en el Hotel Yosemite View Lodge, un bonito complejo situado entre montañas y junto a un río, y formado por apartamentos en dos plantas. El lugar era muy bonito y tranquilo.















La habitación era muy grande, con cocina, terraza con vistas al río y una ducha enorme con hidromasaje, estábamos super encantados. Dejamos las maletas y fuimos a probar la piscina del hotel antes de que se hiciera de noche y refrescara.








Tras ducharnos, y ya anochecido, salimos a dar una vuelta por el complejo, hicimos unas fotos, compramos algo de comer en la tienda y nos retiramos a la habitación a cenar y descansar, no sin antes tomar nuestra primera cerveza Budweiser fresquita en la terraza mirando al río.















No hay comentarios:

Publicar un comentario