Un viaje de cine por California, Nevada, Utah y Arizona, a través de ciudades, montañas, valles y desiertos.

Día 12: Grand Canyon-Los Angeles

HORA SALIDA: 08.30h Hotel El Tovar (Grand Canyon National Park)
HORA LLEGADA: 20.30h Hotel Millennium Biltmore (Los Ángeles)
VISITAS: Route 66.


Distancia Recorrida en Coche: 813km (505mi)


La siguiente etapa de nuestro viaje iba a suponer un cambio a nivel psicológico y un punto de inflexión en nuestra aventura por el oeste americano. Empezábamos a ser conscientes de que el viaje estaba llegando a su fin, y nos encontrábamos en la última jornada de travesía con el coche, ya que llegábamos a Los Ángeles, nuestro último destino antes del regreso a casa.


Aparte, afrontábamos una larguísima jornada de carretera, con más de 500 millas por delante, aunque el ánimo seguíamos teniéndolo por las nubes pensando sólo en los sitios que nos faltaban por visitar.


Nos levantamos temprano para aprovechar bien el día, nos tomamos un café en la habitación, recogimos las maletas e hicimos el check-out en recepción.



Antes de partir, nos acercamos al mirador junto al Hotel El Tovar y disfrutamos de las últimas vistas del impresionante Grand Canyon, sin duda merecía la pena despedirse de esta maravilla de la naturaleza.




Sobre las 9 de la mañana partimos de Grand Canyon Village, al sur por la AZ-64, y recorrimos 60 millas hasta la bonita localidad de Williams, considerada la puerta del Gran Cañón.





Aquí, paramos a desayunar en una cafetería super típica de las películas americanas, un desayuno bastante contundente y en un ambiente muy agradable. Al acabar, estuvimos viendo un rato las calles de este pueblo tan peculiar y con tantas referencias al oeste americano y a la histórica Ruta 66.


En Williams iniciamos la travesía por esta carretera tan famosa, que se conserva a tramos y llega hasta Los Ángeles.










Sobre las 10.30h nos pusimos rumbo al oeste, por la Interstate I-40, y comenzamos la maratoniana jornada de carretera que nos esperaba este día hacia la costa del pacífico.


Tras recorrer 44 millas por la autovía I-40, llegamos a la localidad de Seligman, y nos desviamos por uno de los tramos originales de la Historic Route 66 que se conservan en la actualidad, este desvío nos haría perder casi una hora de viaje hasta incorporarnos nuevamente a la I-40, pero merecía la pena poder recorrer unas millas por esta carretera tan famosa.


En seguida comenzamos a atravesar esas largas rectas en mitad de la nada, tan características en cientos de películas, y a pasar pueblos y gasolineras abandonadas que daban bastante respeto. Era emocionante pasar por la Ruta 66, aunque este tramo tampoco nos aportó demasiado visualmente.










Recorrimos un total de 90 millas a través de la Ruta 66, en un tramo alternativo de la I-40 desde Seligman a Kingman. Durante la travesía, pasamos por el pintoresco pueblo de Peach Springs, aunque no nos detuvimos.





Más adelante hicimos una parada en la gasolinera abandonada de Hackberry General Store, hoy convertida en un museo y una tienda dedicados a la Historic Route 66, un lugar único, que te transporta a cientos de películas de Hollywood donde el protagonista paraba en la típica vía de servicio en mitad de la nada.










Estuvimos un rato disfrutando de este sitio tan curioso, haciéndonos algunas fotos, compramos unos souvenirs y seguimos nuestro camino, eran ya las 13.30h de la tarde.













En menos de una hora, llegamos a la localidad de Kingman, el final del tramo de la Route 66 que habíamos atravesado, una población referente dentro de esta ruta tan famosa, paramos a tomar una coca-cola y descansar un rato en la cafetería Mr. D'z Route 66 Diner, decorada completamente de los años 60, como en la película Grease, todo muy cinematográfico.
















Justo enfrente de esta bonita cafetería, se encontraba un museo y una tienda dedicados a la Ruta 66, entramos a dar una vuelta, compramos unos regalos, nos hicimos unas fotos únicas para el recuerdo de esta zona tan característica del oeste americano, y partimos de nuevo.



Aunque eran ya las 2.30 de la tarde, no teníamos mucha hambre aún debido al gran desayuno que nos tomamos en Williams, así que decidimos quitarnos otro tramo más de camino.




A pesar de esta larga jornada, con muchas millas por delante, íbamos descubriendo muchas cosas curiosas que nos hacían el viaje más ameno.

Cogimos de nuevo la Interstate I-40 en dirección oeste hacia Los Ángeles, comenzamos a recorrer millas acercándonos al gran desierto de Mohave, en poco tiempo entramos en el estado de California, que no pisábamos desde que salimos de Death Valley, y que ya no abandonaríamos más.














En seguida, empezamos a atravesar el imponente desierto de Mohave, el más extenso del oeste americano, a nuestros lados sólo veíamos montañas desérticas y grandes extensiones de arenisca y matorrales secos, el termómetro del coche llegó a marcar 110ºF (43ºC).

Después de un buen rato atravesando el desierto llegamos a asustarnos bastante, llevábamos más de 100 millas sin ver ni una vía de servicio, el coche se estaba quedando sin gasolina y estábamos en mitad del desierto a más de 40 grados.

Pero sobre las 16.30h, y después de 2 horas de camino, por fin vimos una vía de servicio, paramos, repostamos y aprovechamos para comernos unas hamburguesas, hacía muchísimo calor en el exterior.

Ya comidos y descansados, seguimos nuestra travesía por el desierto de California, en menos de una hora llegamos a la última parada del día antes de llegar a Los Ángeles, junto a lo localidad de Barstow llegamos a Calico Ghost Town, un pueblo fantasma actualmente activo sólo para el turismo, donde se puede visitar un auténtico poblado western del siglo XIX.



Visitamos su calle principal donde se encontraban las tiendas, el bar, el restaurante, la oficina de correos, el ayuntamiento..., sin duda un lugar que nos gustó mucho, enmarcado también dentro de los múltiples encantos que pudimos descubrir en esta jornada a través de la Ruta 66.













Eran casi las 6 de la tarde, y todavía nos quedaban 100 millas hasta nuestro destino, así que no tardamos en ponernos en marcha, nos dirigimos hacia el sur en Barstow por la Interstate I-15.





El atardecer estaba cayendo sobre nosotros cuando comenzamos a circular por grandes autovías de múltiples carriles para cada lado, estábamos llegando a nuestro destino, la ciudad más grande de la costa oeste de Estados Unidos, el referente del cine a nivel mundial.


A lo lejos, los grandes rascacielos estaban esperándonos, la emoción volvió a nosotros, el último gran destino de nuestro viaje, estábamos entrando en la espectacular ciudad de Los Ángeles.


Tras más de una hora circulando por la ciudad, conseguimos llegar a la zona del Downtown, el centro financiero de Los Ángeles y lugar donde se encontraba nuestro hotel, el Millennium Biltmore, en S Grand Ave. Nos llevaron el coche al parking, hicimos el check-in en recepción y subimos a nuestra habitación.











Nos llevamos una gran decepción con la habitación, por su baja calidad, por el ruido que entraba por la ventana, y por no disponer de wifi gratuito, sin duda, la peor habitación del todo el viaje, aunque el hotel en sí parecía bastante grande y lujoso.

Tras alojarnos, salimos a dar una vuelta por el barrio para buscar tiendas, cafeterías y un parking barato para el coche. Cenamos algo en una bonita terraza que había frente al hotel y muy cansados después de la larga jornada que llevábamos, nos fuimos a descansar, el día siguiente nos esperaba algo muy diferente.






No hay comentarios:

Publicar un comentario