HORA LLEGADA: 21.00h Hotel El Tovar (Grand Canyon National Park)
VISITAS: Grand Canyon National Park.
Distancia Recorrida en Coche: 293km (182mi)
Nuestro undécimo día de viaje, iba a ser sin duda una de las etapas más especiales y más emocionantes, visitamos una de las siete maravillas naturales del mundo, un espectáculo geológico que tuvimos la ocasión de disfrutar de la forma más increíble que podíamos imaginar.
A la hora habitual, nos pusimos en pie, recogimos las cosas y nos fuimos a desayunar a la cafetería del hotel, tuvimos que pagar el buffet libre y nos estafaron un poco los indios navajos, era bastante caro. La verdad que, entre unas cosas y otras, teníamos bastantes ganas de salir de ese Hotel Kayenta Inn.
Hicimos el check-out en recepción, repostamos en la gasolinera junto al hotel, y nos pusimos en camino por la US-160 en dirección oeste.
Al haber salido de la zona de Monument Valley y encontrarnos en el estado de Arizona, tuvimos que atrasar nuevamente el reloj. último cambio de hora que haríamos durante el viaje.
Por el solitario desierto de Arizona, nos fuimos alejando de Monument Valley, y después de 75 millas y casi una hora de viaje, llegamos a la localidad de Tuba City, otro típico pueblo del oeste americano situado al sur de Page, y a escasas millas de la carretera US-89.
Paramos en una gasolinera para ir al WC, compramos algo de bebida para rellenar la nevera y nos pusimos de nuevo en marcha, 15 minutos después giramos al sur hacia Flagstaff y ya empezamos a ver los primeros carteles que nos dirigían al Gran Cañón del Colorado.
Tras recorrer unas 15 millas al sur, llegamos a la salida que nos llevaba a nuestro destino de este día, nos incorporamos al este por la AZ-64 y la emoción empezó a invadirnos, el paisaje empezaba a cambiar, los bosques de pinos empezaban a aparecer y la carretera comenzaba a serpentear.
A nuestra derecha, los primeros precipicios del Gran Cañón empezaban a hundirse junto al Río Colorado.
De pronto, unas 25 millas más adelante, llegamos al cartel de bienvenida al parque, paramos para inmortalizar el momento, al lado, la aduana que daba acceso a Grand Canyon National Park.
Pudimos acceder libremente gracias al bono Annual Pass que compramos en Yosemite.
En seguida llegamos a nuestra primera parada del día, el mirador de Desert View, el más alejado de todos, y que además nos ofrecía una bonita torre vigía a la podíamos subir para admirar el paisaje.
Cuando nos acercamos a la barandilla, el tiempo se detuvo por momentos, ante el espectáculo visual que teníamos delante, una maravilla natural que la vista no alcanzaba a ver para disfrutar de toda su magnitud, estábamos alucinando.
El Gran Cañón es una espectacular garganta creada durante millones de años por el río Colorado, y sobre la elevada meseta del Colorado, en el norte de Arizona, llega en algunos puntos hasta los 1.600 metros de profundidad y tiene una longitud total de casi 450 kilómetros.
Nosotros visitamos la parte sur del cañón, el South Rim, la de más afluencia, y pudimos admirar las miles de capas de sedimentos que la erosión ha ido dejando sobre las paredes de este imponente fenómeno de la naturaleza.
Tras admirar las espectaculares panorámicas del cañón, subimos a la torre de Desert View, con un interior bastante bonito e hicimos unas fotos desde lo alto. Después partimos más al oeste hacía Grand Canyon Village, el centro neurálgico del parque.
Antes de llegar a la villa del Gran Cañón, paramos en otro mirador que encontramos por la carretera y seguimos disfrutando de unas vistas magníficas de esta maravilla natural, eran ya más de las 12 del mediodía y el calor empezaba a apretar un poco.





En unas pocas millas llegamos al centro de visitantes de Grand Canyon, donde nos costó aparcar bastante debido a la gran afluencia de turistas, pasamos por el baño, nos informamos un poco y caminamos al mirador Mather Point, justo detrás del Visitor Center.


Disfrutamos de nuevas panorámicas del Gran Cañón, seguíamos alucinando con la grandiosidad de este fenómeno, uno de los lugares más famosos y más fotografiados del mundo, era como un sueño poder estar allí.
Todavía estábamos disfrutando del momento, no queríamos que acabara porque estábamos en un lugar único en el mundo, pero era ya tarde, nos montamos en el coche y salimos por S Entrance Rd hacía nuestro hotel, situado en el centro de Grand Canyon Village.

La villa del Gran Cañón es una zona residencial y de servicios, junto al cañón y rodeada de bosques de pinos, que comprende desde el Visitor Center hasta el inicio del Bright Angel Trail.
Desde Desert View, al este del Gran Cañón, hasta Grand Canyon Village, puedes visitar los miradores libremente con tu coche, pero desde Grand Canyon Village hacía el oeste hasta Hermit Rest, sólo puedes acceder a los miradores a través del bus gratuito que recorre el parque.
Sobre la 1 del mediodía llegamos al Hotel El Tovar, un lujoso y coqueto complejo de madera junto al precipicio del cañón, donde nos alojamos esa noche y de donde salimos bastante contentos.
Al intentar hacer el check-in, nos dijeron que era muy temprano aún, y teníamos que esperar para alojarnos.

Comimos bastante bien en un restaurante de autoservicio con bastante variedad, Yavapai Lodge, donde también pudimos bebernos una auténtica cerveza Budweiser fresquita.
Decidimos alojarnos y echarnos una pequeña siesta, ya que a las 16.30h nos esperaba el plato fuerte del día, y posiblemente la experiencia más alucinante de todo el viaje y de nuestras vidas.
La habitación, que esta vez sólo tenía una cama, estaba bastante bien, el hotel en sí era lujoso y con una decoración muy rústica, propia de la zona donde nos encontrábamos.
Llegó la hora esperada, nos bebimos un café en la habitación, y nos pusimos en camino, en dirección sur por la US-180, hacia la pequeña localidad de Tusayan, a escasas 8 millas del hotel El Tovar.

¡Nos esperaba un tour en helicóptero sobrevolando el Gran Cañón!
Nos dirigimos hacia el final del pueblo, al aeropuerto del Gran Cañón, donde se encontraba Papillon Grand Canyon Helicopters, la empresa con la que contratamos el tour desde España. Pasamos por la oficina y estuvimos viendo un vídeo de seguridad dentro de las instalaciones.
El gran momento se acercaba, salimos a la pista, y tras 15 minutos esperando llegó nuestro helicóptero, nos montamos, nos ajustaron bien los sistemas de seguridad, y con la emoción en todo lo alto empezamos a ascender lentamente viendo las primeras panorámicas de los bosques de pinos que bordean el Gran Cañón.
Esta vez sí que estábamos ante una experiencia única, no sólo por ir montados en un helicóptero, sino por tener la oportunidad de sobrevolar el impresionante Gran Cañón del Colorado, una de las maravillas de mundo.
Poco a poco nos íbamos acercando al precipicio, impresionaba bastante acercarse por el aire al abismo de este gran fenómeno natural, y en poco tiempo estábamos ya sobrevolando el Gran Cañón, con la boca abierta, sin poder separar la vista de nuestro lado, una imagen inolvidable.
Durante el trayecto, no tuvimos tiempo de nada excepto de no separar la mirada del cañón, mirando de un lado a otro, admirando su profundidad, su erosión, sus precipicios, el río Colorado en el centro del abismo..., haciendo cientos de fotos y vídeos para inmortalizar este momento tan único en nuestras vidas.
La media hora se pasó "volando", salimos del precipicio nuevamente por el sur, y empezamos a dejar el Gran Cañón a lo lejos, con un bosque de pinos inmenso debajo de nosotros. Aterrizamos sin ningún problema en el aeropuerto, con la sensación de haber vivido un sueño irrepetible, cogimos el coche y regresamos a Grand Canyon Village.
Como aún teníamos tiempo, nos dirigimos tranquilamente al mirador de Yavapai Point, situado entre el Visitor Center y el Grand Canyon Village, y aprovechamos varios puntos para hacer más fotografías para el recuerdo y admirar nuevas panorámicas del cañón.
Pronto, empezó a esconderse el sol, y la rojiza luz del atardecer dejaba unas imágenes sobre las paredes del cañón que eran preciosas, ensombreciendo poco a poco las distintas capas que forman este fenómeno natural. Buscamos un sitio para sentarnos junto al precipicio y disfrutamos del momento relajadamente.
Con los últimos rayos de sol pudimos disfrutar de las últimas panorámicas del día, y ya casi anocheciendo nos pusimos rumbo al hotel.
Al terminar la cena, salimos al exterior del hotel y nos acercamos al precipicio del cañón para intentar ver algo del Gran Cañón aprovechando que lucía una luna bastante luminosa, sacamos algunos fotos nocturnas, paseamos un rato y nos retiramos a la habitación a descansar.






No hay comentarios:
Publicar un comentario