Un viaje de cine por California, Nevada, Utah y Arizona, a través de ciudades, montañas, valles y desiertos.

Día 15: Los Angeles

HORA SALIDA: 09.00h Hotel Millennium Biltmore (Los Ángeles)
HORA LLEGADA: 21.30h Hotel Millennium Biltmore (Los Ángeles)
VISITAS: Beverly Hills, Bel-Air y Downtown (Los Ángeles).


Distancia Recorrida en Coche: 61km (35mi)


Comenzábamos nuestro penúltimo día por el espectacular oeste americano, con una sensación rara, con ganas de volver a casa pero a la vez con ganas de seguir viendo lugares fantásticos y sitios emblemáticos relacionados con el mundo del cine de Hollywood.



Sobre las 9 de la mañana bajamos de la habitación y nos dirigimos al Starbucks junto al hotel para desayunar, la crepería del día anterior estaba cerrada y nos llevamos un disgusto, en seguida recogimos el coche del parking de Pershing Square y nos dirigimos al sur de Hollywood.


Nuestro destino era el 5555 de Melrose Ave, o lo que es lo mismo, los estudios de Paramount Pictures, no íbamos a entrar para hacer el tour, pero merecía la pena parar en la puerta un rato y hacernos unas fotos con su famosa entrada con el arco y el nombre de la productora, sin duda un recuerdo que queríamos llevarnos.


Después pusimos rumbo a Hollywood Boulevard, teníamos reservado el tour por Beverly Hills desde el día anterior, así que dejamos el coche en el parking del Dolby Theatre y fuimos al punto de partida del tour en el mismo Paseo de la Fama.





Cuando salimos a la avenida frente al Dolby Theatre, vimos un montón de gente y de medios de comunicación en la acera, todo apuntaba a que se había muerto algún famoso importante y estaban junto a su estrella en el Paseo de la Fama.














Y sobre las 11 de la mañana comenzamos el peculiar tour en inglés por Beverly Hills, que nos hizo un guía raro medio latino que no nos pareció muy simpático.





Comenzamos el viaje bastante ilusionados, ya que nos vendieron que nos iban a llevar a los mejores sitios de Beverly Hills y Bel-Air, aunque a medida que el tour iba avanzando, nos empezábamos a sentir un poco decepcionados y desilusionados.


Íbamos viendo lugares muy carismáticos, y nos sentíamos especiales por poder estar en un barrio tan famoso, pero no fue lo que nos esperábamos, aparte de no entender nada de inglés al guía, podríamos haber visto mucho más a fondo Beverly Hills y tan siquiera nos llevaron a ver Bel-Air.












El tour lo comenzamos por la gran avenida Sunset Boulevard, la arteria principal que cruza Beverly Hills desde Hollywood, empezamos viendo grandes edificios, muchas tiendas, coches de lujo, y en general un paisaje urbano que empezaba a rebelarnos la zona adinerada en la que estábamos entrando.


A la altura de la calle N Sierra Dr, el paisaje volvió a cambiar, y los edificios dieron paso a las grandes mansiones escondidas entre espesas arboledas, estábamos entrando en Beverly Hills, donde pudimos hacernos unas fotos junto al cartel de bienvenida.



El guía nos llevó por algunas calles más pequeñas y escondidas y pudimos ver algunas de las mansiones de famosos que había por la zona, el entorno era muy bonito, tranquilo, lleno de vegetación y fuera del ambiente ruidoso de la gran ciudad de Los Ángeles.














Era especial poder estar en Beverly Hills y pasar delante de las mansiones de Madonna, Ricky Martin, Enrique Iglesias o Jennifer López entre otros.



Estuvimos un rato callejeando entre las glamurosas mansiones de Beverly Hills, hasta que llegamos a Santa Monica Blvd y nos dirigimos a la zona de compras más cara de la ciudad, Rodeo Drive.



Esta popular calle se hizo famosa con la película Pretty Woman, es donde se concentran todas las grandes firmas del mundo de la moda, el guía nos iba explicando cosas pero no entendiamos nada.



Cuando cogimos de nuevo Santa Monica Blvd y nos dirigimos hacia Hollywood, nos dimos cuenta del engaño de tour que estábamos haciendo, no visitamos Bel-Air y la visita por Beverly Hills habia sido más bien escueta.



Pero hubo un punto positivo al final del tour, una visita que no esperábamos, que teníamos apuntada en nuestra agenda y que sin duda lo agradecimos bastante por poder disfrutar de las mejores panorámicas de Los Ángeles en todo el viaje.


Subimos hasta Hollywood Hills, al mirador Hollywood Bowl Overlook, la famosa curva en la cinematográfica Mulholland Drive, la carretera que cruza de este a oeste las colinas frente a Hollywood. Aquí obtuvimos unas vistas increíbles, se veía la ciudad al completo, y a nuestra izquierda, teníamos el cartel de Hollywood, unas fotos impresionantes de nuestro paso por esta gran ciudad.















Y tras 2 horas de tour, y bastante decepcionados a pesar de los lugares especiales que habíamos visto, llegamos a Hollywood Blvd y al bajarnos del coche nos llevamos el disgusto definitivo que hizo que sin duda fuera esta excursión la experiencia más negativa de nuestra estancia en EEUU.

Pensábamos que había salido barato el tour, 20$ por persona, cuando nos piden otros 20$ más de propina obligatoria para el conductor, en fin, un robo en toda regla, intentamos desconectar y buscamos un sitio para comer y descansar.


Comimos algo barato y rápido en una bocatería del Paseo de la Fama, y cruzamos la acera para enterarnos por fin a qué se debía tanta expectación mediática junto a una de las estrellas, nos llevamos otro disgusto más, ¡se había muerto el actor Robin Williams!



Nos pusimos bastante tristes al enterarnos de esta noticia, qué casualidad que estuviésemos allí, pero teníamos que seguir disfrutando y entre otras cosas, teníamos que despedirnos de Hollywood Blvd después de 3 días paseando por sus glamurosas aceras.



Tras el decepcionante tour que hicimos, llegamos a la conclusión de que debíamos llevarnos una mejor sensación de Beverly Hills y Bel-Air, así que no lo dudamos y cogimos el coche para visitar nosotros mismos libremente estos fantásticos barrios de Los Ángeles.



Pusimos el GPS y comenzamos a recorrer Sunset Blvd hasta nuestra primera parada, el cartel de bienvenida a Beverly Hills, era el mismo de por la mañana, pero esta vez pudimos aparcar el coche y hacernos unas fotos tranquilamente junto al cartel.



Atravesamos una zona residencial muy bonita, con grandes casas, muy típica de las películas americanas, y dimos una vuelta en coche por las zonas más exclusivas de Beverly Hills, atravesamos en solitario zonas muy tranquilas y relajantes.
















Después de dar unas cuantas vueltas sin saber muy bien por donde estábamos, conseguimos ver algo del lujoso barrio de Bel-Air, estuvimos buscando la famosa mansión de la serie El Príncipe de Bel-Air, pero no dimos con ella.



Por fin salimos satisfechos de poder haber visto bien y disfrutado de los barrios más glamurosos de Los Ángeles, Beverly Hills y Bel-Air, eran las 5 de la tarde y decidimos regresar a la zona del hotel, para ver un poco más a fondo el barrio donde nos alojábamos.

Al llegar al hotel, dejamos el coche en el parking de siempre, en Pershing Square, y sin subir a la habitación y aprovechando que todavía era de día, nos dirigimos hasta la zona de Fashion District, a 20 minutos andando desde el hotel.


Aquí buscábamos un outlet, para intentar comprar unos pantalones Levi's baratos, pero cuando llegamos estaba todo cerrado, tuvimos la suerte de encontrar una tienda próxima al hotel, donde entramos y conseguimos los pantalones que buscábamos.


Continuamos después paseando por las manzanas aledañas al hotel, y disfrutamos un rato del impresionante paisaje urbano de rascacielos que ofrecía el centro de Los Ángeles, era un paseo nostálgico, ya que nos estábamos despidiendo casi, del impresionante viaje que estábamos realizando.



Acabamos en la terraza del restaurante en el que cenamos el primer día, frente a nuestro hotel, tomándonos una cerveza bajo los rascacielos y los edificios de oficinas del Downtown, anocheció durante el rato que estuvimos en la terraza.














Después fuimos a cenar a un Subway que había al lado del Starbucks y nos subimos a la habitación a descansar sobre las 9.30h. Antes, vimos en la recepción del hotel el rodaje de uno de los cientos de anuncios que se ruedan en Los Ángeles a diario, una anécdota curiosa para acabar el día.






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