Un viaje de cine por California, Nevada, Utah y Arizona, a través de ciudades, montañas, valles y desiertos.

Día 07: Death Valley-Las Vegas

HORA SALIDA: 09.00h Hotel Furnace Creek (Death Valley National Park)
HORA LLEGADA: 22.30h Hotel The Mirage (Las Vegas)
VISITAS: Death Valley National Park y Las Vegas.


Distancia Recorrida en Coche: 295km (183mi)


Comenzamos nuestra siguiente jornada del viaje en el desierto de Death Valley, con un calor ya considerable a las 7 de la mañana. Nos levantamos y desayunamos algo en la terraza de la habitación del hotel, con unas vistas muy agradables del complejo resort donde nos alojamos.



Sobre las 8.00h hicimos el check-out y, tras dar una vuelta final por la zona visitando el centro de visitantes que estaba cerrado, nos pusimos en marcha y nos dirigimos hacia la zona más turística del parque, la gran llanura de sal de Badwater.















Salimos de la carretera principal CA-190 a la derecha para meternos de lleno en el temible Valle de la Muerte, donde se alcanzan de las temperaturas más altas del planeta. A uno y otro lado veíamos altas montañas desiertas, y al frente sólo teníamos una gran llanura desértica.




La primera parada la hicimos junto a la carretera, en el acceso a la llanura Devils Golf Course, un antiguo lago salado donde hoy sólo queda la sal acumulada formando curiosas formas, no accedimos al lugar debido a la distancia que había a través de un camino solitario.












Unas 20 millas después de coger el desvío, llegamos a Badwater, el punto más bajo del continente americano, situado a 86 metros bajo el nivel del mar, se trata de un lago seco donde perdura la sal acumulada durante años tras ser el agua evaporada, debido al calor que existe en la zona, llegándose a alcanzar temperaturas de hasta 50ºC en verano.


Nosotros llegamos sobre las 9 de la mañana y estábamos a 30ºC, se notaba el ambiente muy seco, y la soledad y tranquilidad del lugar hacen que sin duda sea una zona impresionante y peligrosa.






Tras disfrutar asombrados la soledad y grandiosidad de Badwater, volvimos para atrás por la misma carretera para salir del valle. Antes, en primer lugar nos desviamos por Artists Drive, un camino de un sentido, con entrada y salida a Badwater Rd, y que nos llevó a través de la falda de la montaña al fenómeno natural de Artist's Palette, un conjunto de rocas coloreadas en la montaña por efecto de las sales minerales a lo largo de los años.











Unas millas más adelante, antes de salir del valle y coger de nuevo la carretera principal CA-190, paramos en el cañon Golden Canyon, y hicimos una pequeña ruta senderista de 20 minutos a través de estrechos pasadizos entre la montaña.


Sin duda, el parque de Death Valley te deja perplejo ante su paisaje desértico y grandioso, donde no hay nada, y perderse parece lo más fácil y peligroso.




Sobre las 10.30 estábamos saliendo del valle y cogimos de nuevo la carretera principal CA-190 en dirección salida este del parque, la siguiente parada fue en el mirador de Zabriskie Point, donde obtuvimos una panorámica espectacular de la sierra erosionada formando una imagen en la montaña muy bonita, y con vistas del Valle de la Muerte detrás, hicimos unas fotos tras subir un trecho cuesta arriba y salimos de nuevo.












La última parada en Death Valley fue en el mirador Dante's View, sin duda donde obtuvimos las vistas más impresionantes de todo el parque, accedimos por una pequeña carretera de subida a través de la montaña durante 17 millas, para llegar al punto más alto justo encima de la cuenca de Badwater.


Teníamos todo el Valle de la Muerte a nuestros pies, era espectacular, desolador, grandioso, una imagen que se te queda clavada, la vista se te perdía entre la magnitud del paisaje, a 1700 metros de altitud












Al oeste, veíamos a lo lejos una gran tormenta que tenía muy mala pinta, y que se iba a cruzar en nuestro camino.



Tras un rato admirando las últimas vistas de Death Valley, salimos carretera abajo y nos incorporamos de nuevo a la CA-190 en dirección este, nos dirigíamos hacia la salida del parque, y de frente sólo veíamos un cielo negro que nos asustaba bastante.


Seguíamos atravesando una zona desértica, con montañas a nuestra izquierda, y cada vez iba oscureciendo más, de pronto empezó a caer agua, y empezamos a encontrarnos grandes charcos por la carretera.



A principio empezamos a sortearnos, hasta que tuvimos problemas en uno de ellos y al siguiente tuvimos que parar, llovía ya de forma intensa y corrían auténticos ríos atravesando la carretera, estábamos metidos de lleno en una gran tormenta.

Junto a nosotros había decenas de coches parados en un alto junto a la carretera, delante teníamos una espectacular riada atravesándola, no podíamos pasar, estábamos bastante asustados. Sólo conseguían atravesar el río los camiones y los coches más grandes. A su vez, una máquina pasaba constantemente para limpiar el firme de piedras y escombros.

Tras pasar una hora parados, con el miedo en el cuerpo, empezó a cesar la lluvia, y el río que teníamos delante empezó a bajar el nivel de agua, algunos coches pequeños comenzaron a pasar y vimos que esa era nuestra oportunidad, así que nos pusimos en marcha. Lo siguiente fue atravesar varias millas a través de lodo, piedras y una carretera intransitable, a una velocidad lenta, y deseando salir de esa pesadilla que nos había estropeado la jornada de viaje.












Con el miedo aún en el cuerpo, por fin conseguimos salir del parque Death Valley, y llegamos a la localidad de Pahrump, ya en el estado de Nevada, aún estaba el cielo algo oscuro y de vez en cuando caían unas leves gotas de agua.







Eran las 2 de la tarde y entramos en un McDonald's a comer y relajarnos un poco, nos esperaba por delante la llegada a la ciudad de Las Vegas y teníamos que olvidar este mal trago.



Ya relajados, cogimos la carretera NV-160 y nos dirigimos hacia el este, ya sólo nos quedaban 60 millas para llegar a Las Vegas. Por el camino, nos descargó otra tormenta considerable, pero esta vez íbamos por una autovía de varios carriles y no se llegó a alagar.








También hicimos una parada antes de entrar en la ciudad y vimos el paisaje previo del estado de Nevada.



Y llegó el gran momento del día, y uno de los momentazos más esperados del viaje, la gran entrada a la ciudad de Las Vegas. Por el sur, a través de la famosísima avenida The Strip, comenzamos a ver los grandes hoteles casino de la ciudad del pecado, imágenes de película, fotografías para el recuerdo, y la sensación de estar conduciendo por una de las avenidas más importantes del mundo.


El Mandalay Bay, el Luxor, el New York New York, el MGM Grand Hotel... el famoso cartel nos dio la bienvenida a la ciudad y empezamos a pasar junto a los hoteles más famosos de Las Vegas, no podíamos dejar de admirar todo a nuestro alrededor.











Después de recorrer más de 5 millas por la larga avenida The Strip, llegamos a nuestro hotel en Las Vegas, el cinematográfico The Mirage, famoso por su aparición en la película Ocean's Eleven.





Pasamos bajo su arco de entrada, y llegamos a la zona de recepción de huéspedes, donde nos esperaba el típico aparcacoches que se llevó nuestro Ford Fiesta al parking y el botones que nos llevó las maletas a la habitación... ¡como en las películas!


Hicimos el check-in en recepción sobre las 16.30h y tras recorrer un poco perdidos el casino del hotel, conseguimos llegar a la zona de las habitaciones, todo era enorme, lleno de gente, con bares, tiendas...

Llegamos a nuestro pasillo en la planta octava del hotel, y nos alojamos en la habitación, teníamos todo el lujo a nuestra disposición.


En seguida, nos pusimos el bañador y bajamos a probar la estupenda piscina del hotel, y así aprovechar el calor que todavía hacía a esa hora de la tarde para refrescarnos un poco.


Tras pasar un agradable rato en la lujosa piscina de The Mirage, subimos a ducharnos y arreglarnos a la habitación, íbamos a disfrutar de la primera noche en la ciudad de las luces, y tenía que ser especial, pasear entre los lujosos hoteles casino de Las Vegas era una experiencia que nunca íbamos a olvidar.











Lo primero que hicimos fue pasear por el casino de nuestro hotel, rodeados de máquinas tragaperras y mesas de póker, y decenas de personas gastando sus dólares impulsivamente, después salimos al exterior y nos hicimos algunas fotos con el exterior del hotel de fondo.



Antes de comenzar el paseo por The Strip, vimos un poco la zona, donde también se encontraban los hoteles The Venetian y Treasure Island, y nos hicimos más fotos, aún no había anochecido y ya todo era impresionante, estábamos muy emocionados.














Comenzamos nuestro paseo a través del Strip en dirección sur, era ya de noche, todo estaba iluminado, no podíamos dejar de mirar a uno y otro lado, era como andar en mitad de una película, entre tanto, cientos de personas caminando a nuestro lado y decenas de animadores disfrazados intentando sacarte dinero por hacerse una foto contigo.


Pasamos junto al gran hotel Caesars Palace, ambientado en el imperio romano, más adelante paramos frente al famoso hotel Bellagio, famoso también por su aparición en la película Ocean's Eleven, justo enfrente teníamos el bonito hotel París, con la gran réplica de la Torre Eiffel en su exterior.





















Llevábamos ya más de una hora caminando entre hoteles y casinos a lo largo de toda la avenida, y estábamos algo cansados, así que buscamos un sitio para comer y regresamos al hotel The Mirage a descansar. Nos esperaba una larga jornada por Las Vegas al día siguiente.








No hay comentarios:

Publicar un comentario